Es cierto que no existen ningún tipo de límites ni de parámetros establecidos para la creatividad. Pero al momento de desarrollar un diseño, nuestro cliente, la imprenta, la computadora, la audiencia o incluso el mismo diseñador pueden establecer ciertos parámetros para el diseño. Un diseñador experimentado puede ajustarse a ellos.
La clave está en asegurarse que los mismos no cambien una vez el proyecto haya comenzado. Para esto asegurate de discutirlos con tu cliente, escribirlos y conectarlos con los objetivos que debe cumplir el arte. No lo veas como un límite o un obstáculo para desarrollar tu creatividad, sino como una forma de eliminar aquellas opciones que no iban a ser funcionales para tu diseño. Aprovecha esta situación para tomar total control de el proceso creativo.





